No me vas a creer, pero este viernes santo me comí un asado con unos amigos. Cuando niña, la usanza familiar era comer pescado, como si eso no fuera carne. Ahora creo que no es más que una costumbre que está en uno seguirla o no.
No me vas a creer pero recuerdo que hace muchos años me sentí culpable porque comí una carbonada que tenía algo como albóndigas; haste me sentí pecadora. Quizás haber ido a un colegio de monjas me tenía espirituada, porque harto hinchaban las hermanitas.
No me vas a creer, pero ahora no tengo ningún arrepentimiento. La procesión va por dentro. Y de verdad ya no me importan esas costumbres.
No me vas a creer pero me puse a ver por enésima vez la película "Jesús de Nazareth" de Franco Zeffirelli (recién aprendí como se escribe), pero como es tan larga vi el comienzo no más, hasta que nace Jesús. Después corroboré que la seguían dando hasta la noche y ahí vi un par de parábolas que son las que me gustan. ¿Sabes en qué pensé? En las polémicas por el código da vinci, el evangelio de judás, etc... y, no me vas a creer, pero creo que todo eso no tiene importancia para las enseñanzas de Jesús. ¿y qué si tuvo una mujer, una amante, una esposa? ¿acaso somos tan impuras las mujeres para negarle esa posibilidad? después de todo nadie sabe que fue de su vida hasta los 33 años. Al final lo que importa es su legado espiritual: "Dios es amor" y eso no tiene nada que ver con su vida sexual o con si era amigo de Judas.
No me vas a creer, pero siempre me consideré católica, pero la verdad es que no me escandalizo como algunos que he conocido por ideas como las del código da vinci. Incluso pienso que no tiene nada de malo que Jesús no haya nacido de una virgen como se supone que los católicos tenemos que creer. Eso tampoco tiene que ver con sus enseñanzas y es sólo un dogma de fe en el que uno elige si creer o no. Si me oyera mi profesora de religión, me excomulga.
Ya eso no más.
sábado, 7 de abril de 2007
Suscribirse a:
Entradas (Atom)